Casi a la vez, los grandes laboratorios de IA presentaron sus bots: OpenAI Dots, Grok Bot, Claude Duet y Meta Muse. A diferencia de la forma de trabajar con la IA a la que ya nos acostumbramos (abrir una sesión de chat, hacer una tarea o consulta, y cerrarla), la nueva propuesta es tener bots que trabajan de forma autónoma dado un objetivo, con memoria, acceso a aplicaciones y una computadora virtual, en el servidor del proveedor. Las capacidades son las mismas, pero con los añadidos de que pueden seguir trabajando cuando cerramos el chat y despertarse en forma regular o ante diferentes eventos, como un mensaje recibido en Slack.
Dots se crea desde ChatGPT, conectás las aplicaciones necesarias y le explicás de qué querés que se ocupe. Puede investigar, analizar datos y preparar documentos, y conversar desde Slack o Teams. Su acceso se está habilitando gradualmente según el plan contratado, al momento de escribir esto, Pro 100 en adelante o planes empresariales.
Grok Bot propone un equipo de asistentes con responsabilidades distintas, capaces de coordinarse entre sí. Por ejemplo, uno puede organizar consultas comerciales y otro preparar seguimientos. Se empieza desde su aplicación, creando un bot y asignándole trabajo. Una función interesante es que podés pedirle a Grok que cree en bot por vos y en base al objetivo dado realizará la configuración por sí solo. Está en beta para suscripciones compatibles de SuperGrok y Cursor.
Claude Duet, presentado el 21 de octubre, apunta a profesionales y pequeñas empresas. Revisa correo y calendario, prepara un resumen del día y puede detectar facturas pendientes para redactar recordatorios. Se usa mediante mensajes escritos o de voz, en su aplicación o desde la web. Está diseñado para pedir autorización antes de enviar mensajes, pagar, firmar o borrar. Por ahora exige una invitación y una cuenta Pro o Max de Estados Unidos, todavía no está disponible para cuentas argentinas.
Meta también lanzó Muse, un asistente al que se le escribe desde su propia aplicación o por WhatsApp. Le conectás las cuentas que necesita y le encargás tareas como organizar un viaje, preparar correos o completar trámites en sitios web. También incorporó funciones para pequeños negocios: como puede analizar resultados de Instagram y Facebook, preparar campañas y trabajar con herramientas como Canva o Shopify. Por ejemplo, se le puede pedir que revise qué publicaciones funcionaron y prepare las de la semana siguiente.
Por ejemplo, una tarea útil sería «Cada mañana revisá los mensajes de proveedores, marcá los pedidos sin respuesta y prepará borradores para que yo los apruebe». Hay que conectar las cuentas correspondientes, definir el resultado y establecer cuándo debe intervenir una persona. Conviene empezar con trabajo fácil de revisar, ya que estos sistemas pueden interpretar mal un mensaje, y luego podemos ir ajustando y ampliando los alcances.
Cabe recordar que esto no es algo nuevo. La novedad solo es que ahora están integrados en las aplicaciones de cada proveedor, pero hace un tiempo existen alternativas abiertas. OpenClaw permite instalar un asistente en una computadora o servidor propio y hablarle desde aplicaciones como Telegram o WhatsApp. Hermes Agent ofrece memoria, tareas programadas y herramientas para trabajar con archivos y sitios web. Más enfocados en tareas de desarrollo de software existen Multica, Orca, y tantos otros. Todos nos permiten elegir distintos proveedores de modelos, incluso algunos modelos locales, que corren en nuestro propio equipo, si lo aguanta, sin costo.
Si bien requieren un poco más te trabajo de configuración, ya que hay que decidir cuál usar, dónde funcionará y ocuparse de permisos, actualizaciones y seguridad, hay una distinción clave: Un agente de código nos brinda la libertad de cambiar de modelo en cualquier momento, combinar diferentes modelos, y tener un mejor control de la privacidad de nuestros datos y credenciales, mientras que las otras opciones nos dejan atados a OpenAI, Claude, Grok o Meta. Con estos últimos, cambiar de proveedor significa volver a empezar.
