La nueva tendencia de programar sin IA

Todo empezó prestando atención a una preocupación que crece en mi: Tanta IA me volverá inútil (ya sin signos de interrogación). Buscando ideas para empezar un proyecto de código abierto que empezar a mano, di con algo que me sorprendió: Los desarrolladores jóvenes parecen ya no saber escribir código, se está usando IA para generar código hasta en las universidades, graduados y casi-graduados preguntan en foros cómo se programa a mano.

Así, encontré que está surgiendo una nueva tendencia: Escribir código sin inteligencia artificial*. Leer el proyecto, pensar una solución y usar el teclado para implementarla. Suena ridículo llamarlo «nueva tendencia», incluso llamarlo «tendencia», como anunciar que algunos arquitectos empiezan a hacer cálculos estructurales antes de construirlos.

Sin embargo, era predecible que esto ocurriera. En pocos años pasamos de creer que escribir código era desarrollar software, a ya ni siquiera escribirlo, olvidando la ingeniería previa y todas las habilidades que hasta hace muy poco eran simplemente parte del trabajo: La experiencia y el criterio para tomar decisiones, entender el sistema, formar un modelo mental, resolver ambigüedades, escribir soluciones simples y saber dónde buscar cuando algo falla. Hoy todo eso empieza a presentarse casi como una especialidad artesanal.

La IA puede programar, y cada vez mejor, pero producir código no equivale a construir un producto confiable. Cada día se ven los resultados de creadores sin experiencia delegando decisiones que no comprende. El resultado puede parecer correcto en la demostración, pero suele romperse apenas llega a producción y recibe algo de tráfico. Dependencias innecesarias, baches en la lógica o funcionalidad, mala UX, fallas de seguridad, pérdida de datos, uso ineficiente de infraestructura… son costos que se pagan caro, a veces con dinero, a veces con tiempo, esfuerzo y mala reputación.

El problema no es que la IA se haya equivocado en una línea. Insisto, como ya dije varias veces en este blog, en que esto no es anti-IA. El problema es que, al menos hasta que la AGI, nadie entendió lo suficiente lo que la IA hacía como para reconocer los riesgos y dirigirla efectivamente.

Programadores experimentados no estamos exentos. La velocidad vertiginosa de los últimos tiempos, junto con la presión de la industria, nos lleva a aceptar más código del que una podemos revisar. Se resuelven los requerimientos inmediatos, pero se pierde la visión de mayor nivel. Meses después, toca volver a revisar todo, o revisar lo que hicieron compañeros menos experimentados. Entonces, la productividad inicial se paga con intereses… y angustia.

La IA en general, y en particular la IA generativa y los agentes de hoy en día, es una de las herramientas más importantes que aparecieron en nuestra profesión. Pero su valor depende del criterio de quien la dirige. Pensar sigue siendo parte del trabajo, aunque ahora haya que aclararlo.

* Quiero creer que ese artículo es sátira, pero lo releo y no parece serlo.

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