La primera webcam de la historia vigilaba una cafetera

Hace tiempo aprendí esta curiosa historia, pero creo que no está tan difundida entre el público general, así que vamos con ella. Como barista de especialidad (otra cosa que hago además de ser ingeniero, y piloto comercial) pensar en esto me produce astringencia, pero la primera webcam fue inventada para comprobar si quedaba café en la cafetera de un edificio de Cambridge, sin tener que caminar hasta ella. Esta peculiar solución terminó anticipándose al futuro de la web.

No fue creada para una videollamada, una transmisión deportiva ni un sistema de seguridad. Solo apuntaba a una cafetera. Era 1991 y unos quince investigadores de la Universidad de Cambridge compartían una sola máquina de café y, como puede imaginarse, muchos llegaban hasta ella solo para descubrir que la jarra estaba vacía.

La solución fue tan práctica como desproporcionada, pero es lo lindo de los inventos y la ingeniería, ¿no? Colocaron una cámara frente a la cafetera, tomaron una computadora que tenían disponible y escribieron un programa que mostraba una pequeña imagen en blanco y negro en sus pantallas. Se actualizaba aproximadamente tres veces por minuto (serían unos 0,05 FPS) pero era suficiente para saber si valía la pena caminar. Según el relato de uno de sus creadores, montar el sistema les llevó apenas uno o dos días.

Cuando la web, primitiva aún, comenzó a mostrar imágenes dentro de una página, allá por el 1993, los investigadores conectaron la cámara a internet, dando a luz a la primera webcam pública.

La cafetera se convirtió en una celebridad inesperada con cientos de miles de visitantes, superando el millón de visualizaciones y apareciendo en medios de todo el mundo.

La transmisión siguió activa hasta agosto de 2001, cuando el laboratorio se mudó, la cámara fue apagada y la cafetera terminó subastada por £3.350.

Para entonces, las cámaras conectadas ya empezaban a usarse para observar tránsito, clima, oficinas y hogares. Aquella imagen gris y lenta había anticipado una realidad que hoy damos por sentada: Ver a distancia qué está ocurriendo en otro lugar, a nuestros seres queridos, a nuestros colegas.

Esta historia ilustra como, muchas veces, los avances más importantes no nacen de una visión grandiosa del futuro, sino de la curiosidad, de una molestia concreta y las ganas de resolverla. Nunca dejes de crear.

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